FIN DE TRAYECTO

Era como mirar por el agujero de una pared.

Sin la intención de espiar,

sino con la de descubrir cosas nuevas.

Curiosidad o interés.

Lo más extraño de todo es que,

cuanto más claras veía yo las cosas,

más negras las veía todo el mundo.

¡Vas en le dirección equivocada!, decían.

No puede ser.

Si la vida nos lleva a cada uno en una dirección,

quién puede saber cual es la dirección correcta.

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